Cerca de un tercio de los niños y adolescentes sufren en algún momento problemas o trastornos del sueño, siendo un aumento considerable las probabilidades en niños con trastornos del neurodesarrollo, alcanzando cifras de hasta el 85%-90%.
Mientras que los problemas del sueño se caracterizan por ser patrones de sueño insatisfactorios para padres, cuidadores, pediatras o el mismo infante, los trastornos del sueño son una alteración real de la función fisiológica del sueño.
La clasificación de los trastornos del sueño (ICSD-3) se mantiene tanto para adultos como en niños; para el presente post nos focalizaremos en los trastornos del sueño más frecuentes en infancia:
a) Insomnio
El insomnio se define como la dificultad repetitiva para iniciar o mantener el sueño o la alteración en la calidad del mismo.
Criterios (se consideran necesarios para el diagnostico al menos uno de los síntomas):
Dificultad para iniciar el sueño.
Dificultad para dormir sin cuidador.
Resistencia para ir a la cama.
Dificultad para mantener el sueño.
Despertares antes de lo deseado.
Dichas problemáticas en el sueño deben asociarse a consecuencias diurnas de la falta de sueño: cansancio o somnolencia diurna que, afectan directamente la vida social del sujeto.
La ICSD-3 diferencia entre trastorno de insomnio crónico (duración > 3 meses y > 3 veces x semana) e insomnio a corto plazo (duración < 3 meses).
Es pertinente considerar la aparición de Insomnio Precoz, que por lo general refleja siempre una relación inadecuada entre el recién nacido y su entorno. Ante su presencia, siempre debe llamar la atención del clínico, ya que el estudio de antecedentes patológicos de los niños autistas o psicóticos precoces ha puesto de relieve su frecuencia en el curso de la primera infancia de estos niños.
b) Trastornos respiratorios relacionados con el sueño
Se caracterizan por una respiración anormal durante el sueño. En dicha clasificación se encuentran patologías como: ronquido primario, síndrome de apnea obstructiva del sueño, apnea central del sueño y la hipoventilación relacionada al sueño. Su gravedad se basa en la afectación de la calidad del sueño, ya sea productos de despertares nocturnos por desestructuraciones en el oxigeno. En pediatría, por lo general su etiología es obstructiva, ocasionando apnea obstructiva del sueño, produciendo sintomatologías muy variables.
c) Trastornos centrales de hipersomnolencia
La hipersomnolencia se define como "episodios diarios de una necesidad irreprimible para dormir". Para su evaluación diagnóstica se requiere derivar al paciente a una evaluación PSG. Dicho trastorno puede presentarse por múltiples factores y es de especial importancia en pediatría la narcolepsia (prevalencia del 0,25 - 0,5%), con un pico de incidencia entre los 10 y 19 años. Se trata de un trastorno neurológico crónico caracterizado por una excesiva somnolencia diurna y episodios de sueño súbitos.
d) Trastornos del ritmo circadiano
Se caracteriza por una alteración crónica del sueño, producto de un funcionamiento desequilibrado del sistema circadiano o desequilibrio entre el ambiente y el ciclo de sueño-vigilia del sujeto. Es el trastorno más frecuente en la adolescencia, con una prevalencia del 7-16%. Se asocia con somnolencia diurna, sobre todo a la mañana, con problemas en la cotidianeidad del sujeto y con mayor rendimiento vespertino.
e) Parasomnias
Las parasomnias son eventos físicos indeseables (movimientos complejos o comportamientos anómalos) o experiencias (emocionales, percepciones o sueños) que ocurren durante la transición entre sueño-vigilia.
Las podemos clasificar en parasomnias relacionadas con el sueño NREM (sonambulismo, terrores nocturnos, despertar confusional) o con el sueño REM (pesadillas, parálisis del sueño).
f) Trastornos del movimiento relacionado con el sueño
Se caracterizan por la presencia de movimientos simples a menudo estereotipados que ocurren durante el sueño. Existen diferente tipos de movimientos relacionados con el sueño, por ejemplo, movimientos rítmicos del sueño (MRS), el bruxismo, el síndrome de piernas inquietas (SPI) o el trastorno de movimientos periódico de extremidades (TMPE). Algunos de ellos pueden coexistir. Los MRS suelen aparecer antes de los 12 meses de vida (prevalencia del 33% a los 18 meses), con reducción hasta el 5% a los 5 años.
EVALUACIÓN DE LOS TRASTORNOS DEL SUEÑO
Una correcta evaluación del sueño en la infancia se constituye de múltiples aristas, por un lado es precisa una completa exploración física y una detallada historia clínica que incluya las rutinas de sueño; datos sobre: rutinas antes de dormir, rutinas en general, respuesta ante despertares, disfunción social, problemas médicos y toma de medicamentos. En su forma metodológica, las agendas de sueño se presentan como la mejor opción a la hora de recabar información en períodos de tiempo no menor a 15 días, donde conste la hora de acostarse, el tiempo despierto en cama, despertares, hora de despertarse por la mañana y calidad de sueño.
Además, se debe implementar cuestionarios de sueño o escalas como herramientas básicas para evaluar trastornos del sueño, algunos de ellos:
BISQ (Brief Infant Sleep Questionnaire)
BEARS (bedtime issues, excessive daytime sleepiness, night awakening, regularitary and duration of sleep, snoring)
SDSC (Sleep Disturbance Scale For Children)
Trastorno respiratorio durante el sueño (PSQ)
TRATAMIENTOS DE LOS TRASTORNOS DEL SUEÑO EN LA INFANCIA
Está de más decir que cada trastorno tiene una estrategia de abordaje, pero si vamos "a la raíz" de la mayoría de los problemas del sueño, y también gran porcentaje del desarrollo de trastornos del sueño en la infancia, como prioridad se debe hacer foco en la prevención, a través de una educación adecuada a padres y cuidadores sobre la higiene del sueño y la maduración natural del sueño a lo largo de los años.
También hay que tener en cuenta que para algunos de los trastornos del sueño, por ejemplo los de orden biológico, los procesos conllevan tratamientos quirúrgicos y tratamientos con corticoides tópicos nasales que por lo general se administran en períodos de semanas. En algunos casos, como en el tratamiento de trastornos por movimiento relacionado al sueño, es preciso el estudio sanguíneo del sujeto, ya que los valores de ferritina pueden modificarse durante los episodios.
El uso de la Melatonina; neurohormona producida principalmente por la glándula pineal durante la noche y cuya síntesis es regulada por los procesos circadianos, donde los excesos de luz en horas previas al sueño pueden interrumpir parcialmente o hasta inhibir su secreción, en la edad pediatrica, por más que existen varias opciones de venta libre, debe ser prescripto por un especialista luego de una estricta evaluación del sueño.
Algunas medidas de higiene del sueño
Mantener horarios constantes no solo para el sueño, sino también en alimentación, acostarse, levantarse de la cama.
Establecer una rutina previa al sueño; actividades relajantes cerca de los 20-30min antes de dormir, dejar fuentes lumínicas al menos con una hora de anterioridad antes de dormir (ej. pantallas).
Intentar llevar al niño a la cama cuando se está cansando y no esperar a quedar dormido.
Evitar asociaciones erróneas, como que ir a la cama es una forma de castigo.
Evitar situaciones estresantes entre 1-2hs antes de ir a la cama (tareas, estudiar, jugar pc)
Mantener condiciones ambientales adecuadas (comodidad de la cama, ventilación, temperatura, aromas, ruidos, luminosidad)
Adecuar siestas a la edad y desarrollo del niño.
En la adolescencia evitar el consumo de sustancias nocivas para el sueño, que por lo general pueden generar consecuencias a largo plazo en su consumo precoz.
Realizar actividades de movimiento al aire libre cada día y evitar el ejercicio en las horas previa al sueño.