Cómo primer acercamiento entre el mundo onírico y los mundos fantásticos, destacamos la utilización de lenguaje simbólico como base, y planteamos el siguiente disparador: Los sueños son "cuentos de hadas individuales" y los cuentos de hadas son "sueños colectivos".
Podemos decir que los cuentos de hadas son una expresión simplificada de la psique humana, adornadas por la belleza del lenguaje oral y el arte de la escritura. Pero fijémonos en lo oculto, en el lenguaje simbólico, en la disposición de los diferentes arquetipos (el héroe, el dragón / la sombra, el bosque, el anciano sabio, etc), personajes que, si nos tomamos la tarea de analizar los sueños, sin dudas encontraremos reflejando estados internos que no podemos hacer conscientes hasta el momento.
Al igual que los cuentos de hadas, los sueños también se presentan en forma análoga a una estructura narrativa:
Exposición: Lugar, tiempo y personajes (el "Había una vez").
Peripecia (Desarrollo): El conflicto o la entrada al bosque/inframundo.
Crisis/Clímax: El momento de mayor tensión o transformación.
Lysis (Solución): El resultado afectivo o la nueva actitud de la conciencia.
Otra de las similitudes es el fin en sí mismo, al igual que en la culminación de un cuento, al despertar del sueño, el propio sueño introduce cambios desde su forma compensatoria, mostrando información que hasta dicho momento estaba a la sombra de la consciencia. Así como el sueño compensa la actitud consciente, el cuento compensa las lagunas de la cultura. Tanto los cuentos de hadas como los sueños comparten: la búsqueda de individuación. Mientras los cuentos contienen de forma sintetizada "el mapa de la humanidad", los sueños se presentan como el trabajo interior de uno mismo, compensando la actitud racional. Resumiendo, ambos desde su vinculación con el inconsciente se presentan como herramientas para el crecimiento personal, dejando en claro una nueva similitud: autorregulación de la psique, además de acceso directo a lo inconsciente.
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En esta segunda parte del post, aprovechando la temática, utilizaremos uno de los cuentos más conocidos y más ricos, tanto desde su belleza artística, como desde su aporte luminoso a través de generaciones: "La Bella durmiente del bosque", con la finalidad de exponer su estructura simbólica, y así dar a comprender el paralelismo con los sueños y un acercamiento de su utilización en psicología. Si bien es verdad que existe un trastorno denominado "Síndrome de la bella durmiente", el cual se caracteriza por episodios de sueño extremo con estados de irrealización al despertar, en este espacio no trataremos dicha patología, pero vale destacar la asociación entre lo patológico/fantástico.
La "bella durmiente" no siempre fue un cuento. Ese "había una vez"al comienzo, nos transporta a un sitio lejano e incierto. Para quienes no lo sabían, la historia de dicho personaje legendario tiene diferentes raíces o versiones. Vale destacar que a diferencia de la simpleza del primer cuento, en la segunda versión conocida, su categorización es de una historia para adultos, al igual que en la tercera versión por más que considerada "más suave". En su cuarta versión conocida, el cuento se hace exclusivo para niños titulado: La bella del bosque dormido. En la quinta versión (Hermanos Green SXlX), se pueden notar datos del folklore Alemán, cambiando el título que traía hasta el momento si se traduce directamente del Alemán a: "La Rosta de espino". Y es en 1959 que se llega a la versión más conocida en la actualidad: La Bella durmiente del bosque. Pero por más que hay cientos de años entre versiones, las historias se han mezclado, pero siguen hablando de lo mismo, un momento de sueño, de una consciencia dormida, de un proceso de transformación. La Bella Durmiente no "pierde el tiempo" mientras duerme; está en un estado de introversión forzada porque la conciencia (el palacio) no puede integrar el despertar de la vida (ese eros juvenil arrebatado).
En el inicio del cuento, aparecen un Rey y una Reina que tenían dificultades para tener hijos, hasta que logran concebir a la bella durmiente. Desbordados de alegría deciden celebrar invitando a todos en el reino. Dichas figuras jerárquicas se presentan como el camino luminoso (lo que se espera del personaje algún día).
En la celebración aparecen "Las Hadas del destino" ("llegó la hora"/ se marca una apreciación de lo temporal, por tanto también se hace referencia a cambios). En dicho momento de la historia también se plantea: El conflicto del Hada 13. Si bien las versiones de relatos difieren en el número de hadas, el simbolismo que se trata es el mismo. Estamos frente a un Hada oscura, no invitada, negada. Dicha Hada oscura se presenta de todas formas con la intención de maldecir a la recién nacida, acto que logra, exponiendo que la bella durmiente al cumplir sus 16 años se pinchará el dedo con una aguja de una maquina de coser antigua y morirá. Una de las Hadas buenas que no había utilizado sus poderes, buscando ayudar, sabiendo que no puede eliminar la maldición, cambia de forma mágica el final, decretando que al pincharse, la bella durmiente caerá dormida por 100 años. Así como en los sueños aparecen figuras aterradoras para recordarnos lo que hemos reprimido, el hada malvada aparece para pinchar la burbuja de una "perfección" insostenible.
El Rey, temeroso por la maldición ordenó retirar todas las máquinas de coser del reino, pero cuando el Hada oscura se enteró ordenó ir por la joven, pero para su sorpresa, las Hadas buenas se habían llevado a la joven al bosque con la intención de cuidarla hasta que pase el tiempo de la maldición y así poder volver al reino y tomar su lugar. Aquí podemos notar la intersección de las hadas del destino y el bosque, dos figuras arquetípicas que se unen en un mismo mensaje: es tiempo de prepararse. El bosque simboliza un espacio sagrado, de pruebas. Un santuario natural donde convive la luz y la sombra. En este caso el bosque significa la conexión con lo desconocido, un acercamiento a lo inconsciente. Es en el bosque donde la bella durmiente hace el primer contacto con un príncipe, con lo masculino, que ante el desencanto por no tratarse de un amor correspondido por la cultura del momento, se convierte en el primer conflicto interno en la joven, que exige a las hadas regresar al castillo.
Ya en el castillo, y antes de cumplir la edad de la maldición, la bella durmiente en un acto de búsqueda de sí misma, se retira en soledad y se encuentra con una máquina de coser, pinchándose el dedo con el Huso. El pinchazo con el huso representa el primer encuentro con la sangre, el destino y la finitud. Al no estar preparada la psique para este encuentro, se retira. El sueño de 100 años es una regresión defensiva. En la clínica, esto se ve en estados de depresión o apatía donde el paciente "duerme" su vida porque no puede enfrentar una realidad que lo desborda. La tragedia y la necesidad de dormir, de transitar lo profundo, abre paso a una "memoria suspendida"
Luego la historia continua con que todo el reino empieza a caer en un sueño contagioso que por la maldición durará 100 años, tiempo en el que el reino se cubre en su totalidad por un bosque de espinas filosas y aterradoras (vale destacar que este aspecto oscuro, tiene una doble interpretación, ya que en cierta forma, lo peligroso, el aspecto "devorador" del inconsciente, también está protegiendo al reino mientras no puede defenderse del exterior). El tiempo: Los 100 años representan el tiempo cronológico frente al tiempo interior. El proceso de maduración (Individuación) no puede apurarse.
La llegada del Príncipe al castillo rodeado de espinas: En una primera lectura, la llegada del príncipe con su espada (símbolo de su voluntad), quien se abre camino entre las espinas al blandir su espada, nos recuerda el "no rendirse ante los obstáculos". Al llegar a la bella durmiente, el príncipe que conocía la historia, decide besar a la bella para terminar con la maldición. El príncipe significa el ser. Cuándo el ser besa, permite que el alma vuelva a la mente. Se trata de la representación de la boda alquímica. El beso del príncipe no es solo "amor romántico", es la unión de los opuestos (Masculino/Femenino, Consciente/Inconsciente). El sueño termina cuando la energía psíquica ha procesado la "maldición" y está lista para una nueva síntesis. Despertar es volver al mundo, pero con una consciencia renovada.

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